El ejercicio físico como mejora del sistema inmune

Fortalecimiento del sistema inmunológico a través del ejercicio: una ruta hacia la salud óptima

     En la búsqueda constante de un estilo de vida saludable, el papel del sistema inmunológico se ha convertido en un foco de atención significativo. El sistema inmunológico es la línea de defensa del cuerpo contra invasores externos, como bacterias, virus y células anómalas. Su función es crucial para mantener la salud y prevenir enfermedades. Entre las diversas estrategias para fortalecer este sistema, el ejercicio regular ha emergido como un pilar fundamental. En este artículo, exploraremos la relación entre el ejercicio y el sistema inmunológico, examinando cómo la actividad física puede influir positivamente en la mejora de la respuesta inmunológica.

La respuesta inmunitaria. Células del sistema inmunitario innato

El Sistema Inmunológico: una defensa intrincada

     Antes de sumergirnos en la conexión entre el ejercicio y el sistema inmunológico, es esencial comprender cómo funciona este sistema. El sistema inmunológico es una red compleja de células, tejidos y órganos que trabajan en conjunto para identificar y neutralizar sustancias extrañas o dañinas. Dos componentes principales, el sistema inmunológico innato y el adaptativo, colaboran para proporcionar una defensa integral.

  • El sistema innato actúa como la primera línea de defensa, ofreciendo una respuesta rápida y generalizada contra patógenos conocidos: barreras físicas (piel), químicas (lágrima, sudor), biológicas (microbiota) y células macrófagos, neutrófilos, basófilos, eosinófilos, monocitos, linfocitos, células dendríticas, células T (asesinas naturales NKT); entre otras.
  • Por otro lado, el sistema inmunológico adaptativo responde de manera más específica, recordando patógenos previos y adaptándose para combatirlos de manera más eficiente en futuras ocasiones: linfocitos T CD4+, T CD8+ y B. (Nicholson, L.B., 2016).

El ejercicio como estímulo inmunológico

     Numerosos estudios respaldan la idea de que el ejercicio regular puede tener efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico. La relación entre la actividad física y la inmunidad se basa en una serie de mecanismos complejos que afectan positivamente a las células inmunológicas y a la respuesta inflamatoria.

  1. Movilización de células inmunológicas: el ejercicio estimula la circulación sanguínea, lo que facilita el transporte de células inmunológicas por todo el cuerpo. Esto incluye macrófagos, células asesinas naturales (NK) y linfocitos, que son esenciales para la detección y destrucción de células infectadas o anómalas.
  2. Reducción del estrés crónico: el estrés crónico puede suprimir el sistema inmunológico, haciéndolo menos efectivo en la defensa contra enfermedades. El ejercicio actúa como un potente modulador del estrés, liberando endorfinas y reduciendo los niveles de cortisol, contribuyendo así a un sistema inmunológico más fuerte y resiliente.
  3. Influencia en la respuesta inflamatoria: el ejercicio regular ayuda a regular la respuesta inflamatoria del cuerpo mediante la producción de citocinas anti-inflamatorias. Mientras que la inflamación aguda es esencial para combatir infecciones, la inflamación crónica puede ser perjudicial. El ejercicio controla esta respuesta, promoviendo un ambiente antiinflamatorio que beneficia al sistema inmunológico.
  4. Optimización del sistema inmunológico adaptativo: el ejercicio regular puede mejorar la eficacia del sistema inmunológico adaptativo al aumentar la producción y actividad de células T y B. Estas células desempeñan un papel crucial en la identificación y destrucción de patógenos específicos.

El autor José López Chicharro nos da unas pinceladas de forma pictórica de lo que acabamos de explicar:

Tipos de ejercicio y su impacto en la inmunidad

     Si bien el ejercicio puede ser un aliado valioso para fortalecer el sistema inmunológico, es crucial abordar la cuestión de la dosificación y la moderación. La intensidad y duración excesivas del ejercicio pueden tener el efecto opuesto, suprimiendo temporalmente el sistema inmunológico y aumentando el riesgo de infecciones.

Puedes saber más sobre el ejercicio excesivo o sobreentrenamiento haciendo clíck aquí.

     No todos los ejercicios afectan el sistema inmunológico de la misma manera. Se ha observado que diferentes formas de ejercicio pueden tener distintos impactos en la inmunidad. Aquí, exploraremos cómo el ejercicio aeróbico y el ejercicio de fuerza influyen en el sistema inmunológico de manera única. Según el artículo de revisión de Franco Lacato y Alex Omar (2023), el tipo de ejercicio de mayor impacto en el sistema inmune se representa como:

  • Ejercicio aeróbico y de fuerza: el ejercicio aeróbico, como correr, nadar o andar en bicicleta, se ha asociado con beneficios inmunológicos. Estimula la circulación sanguínea y la capacidad pulmonar, mejorando la eficiencia de las células inmunológicas y reduciendo la inflamación. El de fuerza por su parte, además de aumentar la masa muscular, mejora la respuesta antiinflamatoria contribuyendo así a la salud general del sistema inmune.
  • Ejercicio moderado y vigoroso: los efectos agudos del ejercicio físico benefician la respuesta inmune y dependen de la intensidad y la duración del esfuerzo. Los ejercicios moderados y vigorosos (150 min de ejercicio a la semana o tres veces por semana) se diferencian mediante un umbral de intensidad moderada. La intensidad moderada y vigorosa, traducida en porcentajes sería de la siguiente manera: moderada (40-69 % VO2máx o de 3 a 5,9 METs), vigorosa (70-90 % VO2máx o mayor 6 METs)

Ejemplos de la mejora inmune según el tipo de ejercicio según diversos estudios

     Según Monda V, et al., (2017), la microbiota intestinal son los microorganismos bacterianos del tracto digestivo. Estos microorganismos poseen funciones protectoras, estructurales y metabólicas. Pues bien, en un estudio en jugadores de rugby de élite demostró que el deporte enriquece la diversidad de la microbiota intestinal, y se asocia positivamente con la ingesta de proteínas y los niveles de creatina kinasa. Además de ello, se evidenció la diversidad de la phyla Firmicutes (Faecalibacterium prausnitzii) y su contribución a la homeostasis intestinal. De esta forma, la dieta y el ejercicio favorecen la biodiversidad microbiana del instestino, barrera imprescindible para tener una vida plena y de calidad.

       Malka y otros, descubrieron que el ejercicio agudo de intensidad moderada aumentó el recuento de células MAIT en un 91,5 % y volvió a la línea de base durante la recuperación. Los linfocitos MAIT son linfocitos T similares a los innatos conservados de forma evolutiva con propiedades antimicrobianas, participan en trastornos inflamatorios no infecciosos y en lesiones inflamatorias autoinmunitarias.

     Brown F, et al; (2018), nos enseña que el ejercicio intenso afecta las células del sistema inmune, durante e inmediatamente después del ejercicio. En particular, demuestran que la carrera de maratón mejora la población de células dendríticas circulantes, lo cual indica que los mecanismos inmunomoduladores resultan fundamentales en la respuesta al ejercicio excesivo agudo. Una célula dendrítica es una célula inmunitaria que se encuentra en los tejidos, como la piel y estimula las respuestas inmunitarias al presentar antígenos en su superficie a otras células del sistema inmunitario.

     Sureda y otros, evidenciaron que el ejercicio agudo asociado a una sesión de buceo (50 m de profundidad durante 35 min) aumentó los genes de NF-κB, TLR4 y óxido nítrico sintetasa inducible entre otros, en neutrófilos. Asímismo, mejora la respuesta inflamatoria en estos neutrófilos. Los neutrófilos son un tipo de glóbulo blanco que cumple una función importante en el sistema inmunitario y ayuda a combatir las infecciones en el cuerpo. Son una de las primeras células inmunitarias que reaccionan cuando entran al cuerpo microorganismos, como bacterias o virus.

     Borges y otros, demostraron que el entrenamiento en danza (4 meses, 60 min/día, 2 veces por semana) reduciría la inflamación y mejoraría la depuración de neutrófilos en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 y en los controles. Además, constataron una reducción en los niveles plasmáticos de factor de necrosis tumoral-α (TNF-α) y proteína C reactiva (1,4 veces en controles y 3,4 veces en los pacientes diabéticos). La TNF-α reacciona cuando se produce un daño tisular o una infección, desarrollando una acción pro-inflamatoria. Su acción favorece el reclutamiento de linfocitos y neutrófilos así como el reconocimiento de antígeno (molécula que los mecanismos de defensa identifiquen como extraña en nuestro organismo); a nivel tisular produce la remodelación y recuperación de los tejidos. Por su parte, la proteína C reactiva (PCR) es producida por el hígado y se eleva cuando hay inflamación en el cuerpo.

Recomendaciones para optimizar la salud inmunológica a través del ejercicio

  1. Consistencia y regularidad: la clave para obtener beneficios inmunológicos duraderos es la consistencia. Establecer una rutina de ejercicio regular y mantenerla a lo largo del tiempo es esencial para optimizar la salud inmunológica.
  2. Variedad de ejercicios: combinar ejercicios aeróbicos y de fuerza puede ofrecer una gama más amplia de beneficios para la inmunidad. La variedad también ayuda a prevenir lesiones y a mantener el interés a lo largo del tiempo.
  3. Escucha al cuerpo: el sobreentrenamiento puede tener consecuencias negativas en el sistema inmunológico. Es fundamental prestar atención a las señales del cuerpo y permitir tiempo suficiente para la recuperación entre sesiones de ejercicio intensas.
  4. Nutrición adecuada: la dieta desempeña un papel crucial en la salud inmunológica. Mantener una dieta equilibrada y rica en nutrientes es fundamental para respaldar los procesos inmunológicos.

Conclusiones

     En resumen, el ejercicio regular se erige como un pilar esencial para fortalecer el sistema inmunológico. A través de una variedad de mecanismos, desde la movilización de células inmunológicas hasta la reducción del estrés crónico, contribuyendo así significativamente a la mejora de la respuesta inmunológica. Los tipos de ejercicio donde se encuentra mayor evidencia reside en el ejercicio de resistencia y fuerza moderada o vigorosa. Sin embargo, es vital abordar la dosificación y la moderación, reconociendo las características de un entrenamiento excesivo, poco realista o con poca coherencia dietética.

Bibliografía

Borges L, Passos M, Silva M, Santos VC, Momesso Cm, Pithon TC, et al. Dance training improves cytokine secretion and viability of neutrophils in diabetic patients. Mediator Inflamm. 2019; 2019: 2924818.

Brown F, Campbell J, Wadley A, Fisher J, Aldred S, Turner J. Acute aerobic exercise induces a preferential mobilisation of plasmacytoid dendritic cells into the peripheral blood in man. Physiol Behav. 2018;194:191-98.

Franco Lacato, Alex Omar. (2023). Actividad física y su relación con el sistema inmune. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas42, . Epub 30 de mayo de 2023.

Malka C, Ben G, Lambert M, Tourret M, Ghazarian L, Faye A, et al. Mucosal-associated invariant T cell levels are reduced in the peripheral blood and lungs of children with active pulmonary tuberculosis. Front Immunol. 2019;10:206.

Monda V, Villano I, Messina A, Valenzano A, Esposito T, Moscatelli F, et al. Exercise modifies the gut microbiota with positive health effects. Oxid Med Cell Longev. 2017;2017:3831972.

Nicholson LB. The immune system. Essays Biochem. 2016;60(3):275-301. DOI: https://doi.org/10.1042/ebc20160017

Sureda A, Batle JM, Capo X, Martorell M, Cordova A, Tur JA, et al. Scuba diving induces nitric oxide synthesis and the expression of inflammatory and regulatory genes of the immune response in neutrophils, Physiol Genomics. 2014;46(17):647-54.

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